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Posts Tagged ‘Los pilares de la tierra’

Por Bibliotecario

Portada de Los pilares de la Tierra– He comido un bollo.

– ¿Le has contado a Alfred todo esto?

– Todavía no. Tengo que hacerlo ahora.

– Dile que se ande con ojo.

– Que se ande con ojo -repitió la niña- ¿Debo decirle eso antes o después de que le cuente lo del hombre que robó nuestro cerdo?

– Después -respondió Tom. Poco importaba, en definitiva, pero Martha quería una respuesta firme. Con una sonrisa, añadió-: Eres una chica muy lista. Ya puedes irte.

– Me gusta este juego -dijo ella. Saltó ágilmente la zanja y echó a correr hacia la ciudad. Tom la siguió con la mirada con una mezcla de cariño y enfado. Él y Agnes habían trabajado de firme para ganar dinero y alimentar a sus hijos, y estaba dispuesto incluso a matar para recuperar lo que les habían robado.

Quizá el ladrón también estuviera dispuesto a hacerlo. Los proscritos estaban fuera de la ley, como su propio nombre indicaba. Vivían en un ambiente extraordinariamente violento, y ésa no debía de ser la primera vez que Faramond Openmouth tropezaba con una de sus víctimas. Era peligroso, desde luego.

La luz del día comenzó a desvanecerse con sorprendente rapidez, como a veces ocurría en las lluviosas tardes otoñales. Tom empezó a preocuparse por si sería capaz de reconocer al ladrón bajo aquella lluvia. A medida que anochecía entraba y salía menos gente de la ciudad, ya que la mayoría se había ido con tiempo suficiente para llegar a sus aldeas al anochecer. Las velas y linternas empezaron a parpadear en las casas de la parte alta y en las chozas de los barrios pobres. Tom comenzó a preguntarse con pesimismo si después de todo el ladrón no habría decidido pasar la noche en la ciudad. Quizá tuviera en ella amigos tan deshonestos como él que lo acogerían aun a sabiendas de que era un proscrito. Tal vez….

Y entonces divisó una figura embozada con una bufanda.

Avanzaba por el puente de madera acompañado de otros dos hombres. Tom pensó de pronto que era posible que los dos cómplices del ladrón, el calvo y el hombre del sombrero verde, hubieran ido con él a Salisbury. No los había visto en la ciudad, pero podían haberse separado por un tiempo para reunirse en el momento de emprender el camino de regreso. Tom masculló un juramento, ya que no creía que pudiera enfrentarse a tres hombres, pero el grupo se separó a medida que se acercaba, y Tom se sintió aliviado al advertir que no iban juntos. Los dos primeros eran padre e hijo, dos campesinos morenos, de ojos muy juntos y nariz aguileña. Cogieron el camino de Portway seguidos por el hombre de la bufanda.

Los pilares de la Tierra. Ken Follett. Plaza & Janes, Barcelona, 2003.

¿Después de leer la página 69 de éste libro te animarías a leerlo entero? Si ya has leido el libro ¿qué te pareció?

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