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La Música Contada

Por Escribiente

“En términos generales, La Música Contada se trata de una especie de charla informal y autobiográfica con banda sonora incluida. Un autorretrato musical en primera persona. Esto es: una narración donde los recuerdos del invitado se van apoyando en canciones que de alguna manera hayan sido importantes en su vida y/o en su formación/trayectoria profesional. Siempre buscamos invitados que tengan algo que ver con la música, ya sea haciéndola, divulgándola, o bien, habiéndose significado como un notorio aficionado. O sea, como si fuese un programa de radio en directo delante del público con el que contamos con su participación y diálogos, y donde se habla memoria personal y música a partir de canciones que hayan significado algo en la vida de cada cual. Y como ya sabemos lo que le sucede a las personas cuando hablan de las canciones que se le han pegado al alma, se acaba convirtiendo la conferencia en lo más parecido a una charla con amigos en la que se habla de todo con canciones de fondo.

(…) El ciclo es una idea y creación original registrada por el periodista, escritor y gestor cultural Héctor Márquez desde la productora El Pez doble S.L. Desde el mes de octubre de 2000, en el que arrancó en Málaga hemos tenido el gusto de contar con la presencia de prestigiosos músicos, periodistas especializados, actores, escritores y personajes varios en torno a la música.”

Texto de presentación de la web La Música Contada

Se pueden ver algunas de esas músicas contadas  pasando por su Canal de Youtube. Siendo un servidor residente de un pueblo que, dicen, es música, no puedo hacer otra cosa que sentir envida ¿sana? Seguir leyendo »

PRODUCT RED. LUCHA CONTRA EL SIDA

Product RED es una marca apoyada por varias label de diseño, entre ellos Emporio Armani, y que fue lanzada con el fin de apoyar la lucha contra el SIDA. Este marca ha encargado a la fotógrafa Brigitte Lacombe la nueva campaña publicitaria de “The Lazarus Effect”. En ella se anima a recaudar 40 céntimos de dolar por día y se le pregunta a varios personajes famosos en qué se gastarían ellos 40 céntimos. Aquí tenemos las respuestas. Entre otras, también las de Penélope Cruz y de Javier Bardém.

OVNI (UFO) A LA VISTA EN ALEMANIA

Ayer, un camionero español ocupó unos minutos del telediario de la televisión alemana. El motivo fue un accidente que provocó en la autopista a Frankfurt a la altura de Dortmund. El pobre camionero se pegó un tremendo susto al descubrir un OVNI rodando por la autopista. No dando crédito de lo que sus ojos veían aceleró e intentó adelantarlo para cerciorarse de que realmente un OVNI pudiera ir rodando a ras de suelo, con lo que volcó y chocó contra el objeto provocando un tapón en la circulación que duró toda la tarde.

El presunto objeto volante no identificado se trataba de una casa prefabricada de forma espacial y que era conducida en un transportador especial al lugar de destino.

Está claro que los españoles tenemos o mucha imaginación o muchas ganas de que eso de los marcianos se haga al fin realidad. ¿Verdad?

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OTRA VEZ AL CUENTO. LA CÁMARA

Habían construido su casa hacía unos cuantos años. Nadie de su familia entendía el empeño que Sofía puso en que construyeran también el Estrich. Aquel Estrich que para unos era el desván, para otros el altillo y para ella la cámara. Sofía se empeñaba en darle a las cosas siempre otros nombres. Nombres suyos, nombres propios, de su infancia, que no estaba dispuesta a contaminar con otros nombres por muy españoles, castellanos o lo que quiera que fueran. Ella se agarraba a las palabras aprendidas teniendo miedo a que si las perdiera, perdiera también una parte de sí misma. Por eso ella tenía su cámara.

Este cuarto fue piedra de tropiezo no sólo por el nombre, sino por el cuarto en sí mismo. Su marido no entendía la necesidad de construir un Estrich siendo que abajo ya tenían el cuarto trastero, la cuadra de la lavadora, la despensa… en fin, todo lo necesario para rendir cómodo y libre de trastos el recinto habitable. Sofía tuvo que convencer a su marido para que hiciera una cámara con el pretexto de poder, en caso necesario, ampliar la casa y… mientras tanto, ella quería la camara vacía, para ella, como cápsula regenadora. Manía que Ralph aceptó porque había aprendido a aceptar las rarezas de esa española que amaba y que necesitaba algo que no se compraba con dinero, era ese algo que Sofía cogía del aire cuando íban a España y que la reconstruía y volvía a darle vida.

Sofía era feliz en su cámara. La había convertido en su santuario, un santuario austero como su tierra. Sin otro equipamiento que una silla baja de mimbre, un lebrillo y un manojo de espigas secas medio esparcidas por el suelo.

Cuando la vida le pesaba, Sofía se recogía en la cámara, cerraba la puerta, y, sentada en la silla con las manos dejadas caer sobre el regazo, se descargaba de sus penas o hablaba sus dolores. Porque Sofía no encontraba médicos que supieran curar sus dolores. A ella no le dolía la cabeza o el estómago como a sus amigas, a ella le dolía el cielo gris-negro que caía pesadamente sobre los tejados y se metía por la ventana de la cocina y del salón y le cogía el corazón y la cabeza apretándoselos, apretándoselos, hasta parecer que se los íban a reventar. Otras veces le dolían las ventanas de su tierra llenas de geranios y begonias contrastando con el blanco de las paredes y el cielo azul, y los reflejos de esos contrastes que no veía se le metían fínamente por los oídos convirtiéndosele en una música que le llegaba a producir mareos y le hacía perder el equilibrio. Otras veces le dolía su hijo, que a los veintitres años aún no tenía oficio y se dejaba mangonear por una cuadrilla de amigos que lo llevaban por mal camino y aquel mangoneo le apretaba el estómago hacia abajo y le tiraba de los pulmones, del corazón, de la garganta y le tiraba y tiraba de tal manera que parecía que fuera a parir su propio estómago.

Sofía, quizás por llamarse Sofía, era una mujer sabia y conocía todos los nombres de sus dolores, pero, consciente de que no se los podía contar al médico porque a lo mejor la tomaba por loca, se los hablaba al lebrillo. Y el lebrillo, con una sangre invisible, los amasaba y amasaba como se amasa la carne de los chorizos en la matanza. Y asi, a fuerza de verlos dar vueltas y mas vueltas de verlos golpeados y amasados, Sofía se tranquilizaba. Se sentía acurrucada y protegida por las espigas, como los niños se sienten protegidos en los campos de trigo cuando juegan al escondite, y se regeneraba.

Cuando abandonaba la cámara salía von la cara brillante y la envolvía un cierto halo de resplandor que sumergía en la duda del enigma a Ralph y a sus hijos, y siempre tenía que hacer frente a las preguntas de su familia: “Mamá, anda, dí la verdad. ¿Eres acaso una marciana y te refugias en la cámara para tener contacto con otras galaxias?” Pregunta a la que Sofía nunca contestaba sino con una sonrisa misteriosa, porque ella sabía que su secreto no se lo podía transmitir a sus hijos. Sería la vida misma la que se encargaría de enseñárselo poco a poco, como se lo había enseñado a ella misma.

Angela Fdez. de Quero Díaz

El nuevo libro de Sophie Kinsella, “Una chica años veinte” ya ha visto la luz en castellano. Madeleine Wickham, que es en realidad el nombre que se esconde bajo el pseudónimo de Sophie Kinsella, logra de nuevo hacernos reir. Es una obra para pasárselo bien, para no leer en el autobús, metro o tren, sopena de que la gente piense que no se está bien de la cabeza, pues sin poderlo evitar, se escapan de vez en cuando las carcajadas. Pero… también, al igual que sucede en “Loca por las compras”, tiene su pizca de filosofía y moraleja aplicable a la vida: Qué imagen queda de nosotros cuando abandonamos este mundo? Hay alguien a quien le caigamos en falta? Lo dicho, un libro que merece la pena leer ya que reir es también una gran terapia.

Mas de medio millón de personas visitan al año el centro de documentación sobre los horrores cometidos por los SS nazis en el III Reich.

Durante la dictadura de Hitler, en este lugar, en el centro de Berlin, tuvo su central la policia secreta de los SS. El centro albergaba una prisión propia. En este centro se planearon, elaboraron y delinearon, las decisiones militares y de exterminio del pueblo judío y de minorías discriminadas, más crueles que se hayan pensado en la historia hasta ahora.

La decisión del gobierno alemán, de convertir este lugar en un centro de documentación histórica entra dentro del marco y el interés que tiene esta nación de que no se olviden los horrores del pasado, para que no se justifiquen, ni se vuelvan a repetir.

Esta exposición difiere de otros sitios de memoria histórica alemanes, en que se exponen las fotografías y nombres de los militares, funcionarios, policía y altos cargos que trabajaban en este centro. También documentos y decisiones firmados por ellos, así como métodos y premisas que perseguían.

Aunque este pabellón lleva unos años funcionando, es sólo ahora que al fin se acabaron las obras, obras que han sido contínuamente entorpecidas durante el tiempo que ha llevado su construcción.