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Archive for the ‘Página 69’ Category

por Escribiente

En un post anterior fue otro gato, en este caso cósmico y japonés, el que se puso al teclado y dejó escrito lo siguiente:

AMORB ANU ED ATART ES .AIFRAGOTPIRC SE ON OTSE

LE OMOC ADREIUQZI A AHCERED ED EEL ES EUQ

“NOICALEVER NARG AL” IMUSTAT ORIHIHSOY ED AGNAM

Se dejó llevar por la costumbre y lo que escribió fue esto:

“ESTO NO ES CRIPTOGRAFÍA. SE TRATA DE UNA BROMA

QUE SE LEE DE DERECHA A IZQUIERDA COMO EL

MANGA DE YOSHIHIRO TATSUMI “LA GRAN REVELACION”

estructura-revelacionCosas de japoneses. En el manga la manera de colocar los paneles es diferente a la historieta occidental. Los paneles y las páginas son típicamente leídas de derecha a izquierda al igual que la escritura tradicional japonesa, y es muy frecuente que se mantenga este orden al traducirlo al castellano ya que hay páginas que pueden ser muy complicadas para adaptarlas a nuestro orden de lectura y habría que redibujar y redistribuir de nuevo las viñetas interviniendo demasiado en el resultado final. Así que lo mejor es ataviarse con el tradicional kimono, las típicas sandalias y adaptarse al sentido de lectura japonés, empezando por detrás y leyendo de derecha a izquierda, que tampoco es tan complicado.

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por Escribiente

revelacion

AMORB ANU ED ATART ES .AIFRGOTPIRC SE ON OTSE
LE OMOC ADREIUQZI A AHCERED ED EEL ES EUQ
“NOICALEVER NARG AL” IMUSTAT ORIHIHSOY ED AGNAM

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Por Escribiente

En época de pilares de la tierra, catedrales del mar y mundos sin fin, un libro de la editorial Edhasa del año 2004 (anterior por tanto a “La catedral del Mar”) que aborda el tema de la construcción de las catedrales para contar una historia de ambiciones, intrigas, amor, luchas y realizar un retrato de la época. Como los demás, vamos, pero interesante para completar la colección.

Musac

Sinopsis

En la Edad Media, el siglo XIII fue el siglo de la mujer y de las catedrales, una época de culto a la poesía, al amor y a la inteligencia que encuentra una de sus expresiones más acabadas en el arte gótico, que permite el maridaje entre la belleza artística y el homenaje a la deidad cristiana. Sin embargo, es también una época de persecuciones religiosas que obligan a la clandestinidad y al silencio a personajes como la protagonista, Teresa Rendol. Hija de un maestro pintor y pintora ella misma desde muy joven, su azarosa historia lleva a ser protagonista de la construcción de las catedrales de Burgos y León, y a entrar en contacto con uno de los secretos mejor guardados, transmitidos de generación en generación entre el gremio de arquitectos, el número de Dios, el secreto sobre el que se sustentan las catedrales del nuevo estilo importado de Francia.

La página 69

Las paredes creando un espacio absolutamente mágico. Las paredes, los pilares, las bóvedas, todo parecía difuminarse entre los rayos dorados y el tremolar de los haces de luz.

– ¡Dios santo! –exclamó el obispo de Burgos.

– Disfrutad de este momento, don Mauricio, sólo es posible hacerlo una vez al año –dijo De la Tour.

– ¡La luz de Dios! –exclamó don Mauricio.

– Ya lo habéis visto, eminencia, hemos conseguido capturar los rayos del sol y que al menos durante unos instantes sean nuestros.

– Habéis logrado un efecto maravilloso, pero…¿cómo…?

– Es un problema de óptica –intervino Juan de Rouen-; bueno, de óptica y de teología. Dios es la luz, la luz del universo que fecunda la tierra y que nos libra de la materia oscura. La piedra significa el mundo femenino, que al recibir la luz da la vida. Si os habéis fijado, la Virgen está esculpida en la portada en piedra negra. Pero eso no es todo, seguidme.

El maestro Juan los llevó hasta la nave mayor, casi a los pies del templo.

– Hemos construido esta catedral a imagen del mundo. Este templo es el símbolo del universo entero, aquí están juntas la luz y la oscuridad, la razón y la locura. Pero sin duda, es el templo del triunfo de la luz sobre las tinieblas. Las vidrieras dan forma a la divina luz solar. La luz es el elemento fecundador masculino y la piedra el receptor femenino, ambos nos hablan y nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos.

A don Mauricio le pareció que alguna de las cosas que decía el arquitecto de Chartres rayaban la herejía, o al menos semejaban creencias paganas condenadas por la Iglesia.

– Dios hizo la luz –dijo el obispo de Burgos.

– En efecto. Y para su mayor gloria hemos construido este templo, el mayor esfuerzo jamás hecho por el hom-…

La fotografía

Para ilustrar el post he elegido una imagen del MUSAC (Museo de Arte Contemporaneo de León), un edificio que expresa su voluntad de integrarse en el lugar mediante una sutil referencia cromática. En la fotografía de hansbrinker, se puede ver el punto de entrada, donde el edificio adopta la disposición de un ágora de forma cóncava donde los colores elegidos para teñir el vidrio de la fachada resultan de la digitalización de un trozo del “Halconero de la Cacería”, la vidriera más antigua de la Catedral de León, fechada en el siglo XII, por lo que después de un mortal y tres piruetas llegamos de nuevo al tema central de “El número de Dios”. Antes de decidir si el edificio te gusta o no te gusta quiero condicionar dicha decisión destacando que recibió en el 2007 el premio Mies van der Rohe de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea. (Museo de Arte Contemporaneo de León), un edificio que expresa su voluntad de integrarse en el lugar mediante una sutil referencia cromática. En la fotografía de

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Por Escribiente

Ice Heaven mini

Ampliar imagen

El secuestro del pequeño David Goldberg en el pueblecito de Ice Haven es la excusa argumental que usa Clowes para construir una magistral y compleja reflexión sobre el ser humano, sus motivaciones y la creación. Orquestada a través de multitud de personajes a los que vamos acercándonos de forma aislada, con pequeñas apariciones de apenas dos páginas en las que levemente accedemos a la realidad, Ice Haven va creándose sobre sí misma, a modo de puzzle que va definiendo la forma que esconde a medida que colocamos cada pieza, pero logrando que cada una de ellas mantenga su invidualidad. Una exquisitez de tantas capas como el lector quiera desgranar, en la que cada historia individual es un análisis cruel y certero de las verdaderas razones y miserias que mueven al ser humano, y que adquiere, pasmosamente una unidad final, en apariencia intrascendente.

Para el aficionado a la historieta, leer Ice Haven es todo un reto, un ejercicio monumental de análisis y estudio sobre las intrincadas y sutiles variedades narrativas que Clowes va incorporando a cada paso, a cada página. Pero además, para cualquier lector, es una de las lecturas más estimulantes que servidor pueda recordar en muchísimo tiempo, que permiten tantos niveles de lectura como nuevos acercamientos se hagan a la obra, desde la simple reconstrucción ficticia del famoso crimen de Leopold y Loeb hasta una de las más brillantes deconstrucciones del arte y la creación que haya leído. Sea cuál sea el nivel al que se acceda, el resultado es meritorio.
Una obra magistral para releer continuamente, que asienta a Clowes en el santoral de los mejores y más fundamentales autores de la historia del cómic.

Álvaro Pons en La Cárcel de Papel

Tengo mis dudas sobre la eficacia del método de Marshall McLuhan para decidir la compra o no de un libro pero le doy una oportunidad más con esta página 69 del comic Ice Haven, de Daniel Clowes.

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Por Bibliotecario

Ramses hijo de la luzResumen:

Al evocar la grandeza de Egipto, un nombre acude en seguida a la memoria: el de Ramsés , el llamado “hijo de la luz”, el único que encarna toda la magia y el poder de los faraones.

Esta magnífica novela, primera de la pentalogía que Christian Jacq dedica a tan ilustre personaje, narra con gran amenidad y rigor histórico las peripecias de un Ramsés adolescente que debe superar todos los obstáculos que su padre, el faraón Seti, le pone en su camino hacia la madurez. Deberá afrontar, asimismo, las intrigas a que lo somete el primogénito y celoso Chenar, su hermano. El joven Ramsés, el destinado a gobernar el pueblo de Egipto, habrá de aprender, en definitiva, a obrar con la sabiduría, la rectitud y la habilidad de los destinados a tan alta empresa.

Página 69:

capilla. A la izquierda de la entrada, una estela mostraba un texto de veneración al sol naciente. Frente a la piedra sagrada, el faraón Seti elevaba las manos, con las palmas abiertas, y celebraba el renacimiento de la luz cuyos rayos empezaban a iluminar la cantera.

Ramsés se arrodilló, escuchando las palabras que pronunciaba su padre.

Una vez terminada la plegaria, Seti se volvió hacia su hijo.

– ¿Qué vienes a buscar a este lugar?

– El camino de mi vida.

– El creador realizó cuatro acciones perfectas -declaró el faraón-: puso en el mundo los cuatro vientos con el fin de que cada ser respire durante su existencia; engendró el agua y las crecidas, de manera que el pobre las aproveche tanto como el poderoso; modeló a cada hombre idéntico a su prójimo; finalmente, grabó en el corazón humano el recuerdo de occidente y del más allá, para que se ofrecieran sacrificios al invisible. Pero los hombres transgredieron la palabra del creador y no tuvieron otro deseo que desnaturalizar su obra. ¿Formas parte de esa cohorte?

– He… he matado a un hombre.

– ¿Destruir es el sentido de tu vida?

– ¡Me he defendido, una fuerza me ha guiado!

– En ese caso, asume tu acto y no llores sobre ti mismo.

– Quiero encontrar al verdadero culpable.

– No te pierdas en veleidades; ¿estás dispuesto a hacer un sacrificio al invisible?

El principe asintió.

Seti penetró en el interior de la capilla, para volver a salir con un perro amarillo oro en los brazos. Una gran sonrisa iluminó el rostro de Ramsés.

¿Vigilante?

– ¿Es tu perro?

– Sí, pero…

– Coge una piedra, rómpele la cabeza y ofrécelo al espíritu de esta cantera. Así estarás purificado de tu violencia.

El faraón soltó al animal, que se precipitó sobre su amo y celebró el encuentro con alegres saltos.

– Padre…

– Actúa.

Los ojos de Vigilante pedían caricias y ternura.

– Me niego.

– ¿Eres consciente de lo que supone tu respuesta?

Ramsés. El hijo de la luz. Christian Jacq. Planeta, Barcelona, 1998.

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Por Bibliotecario

Portada FirminResumen:

Nacido en el sótano de una librería en el Boston de los años 60, Firmin aprende a leer devorando las páginas de un libro. Pero una rata culta es una rata solitaria. Marginada por su familia, busca la amistad de su héroe, el librero, y de un escritor fracasado. A medida que Firmin perfecciona un hambre insaciable por los libros, su emoción y sus miedos se vuelven humanos. Original, brillante y llena de alegorías, Firmin derrocha humor y tristeza, encanto y añoranza por un mundo que entiende el poder redentor de la literatura, un mundo que se desvanece dejando atrás una rata creativa, una amistad excepcional y una librería desordenada.

Pagina 69:

A partir de ese momento, puse todo de mi parte para no verme reflejado nunca, en ningún sitio. Resultaba fácil mantenerse apartado de los espejos, pero las ventanas y los tapacubos de los coches eran otro cantar. Cada vez que captaba una visión de mi mismo en una superficie así, me quedaba instantáneamente horrorizado, como si hubiera visto un monstruo. Claro está que en seguida me daba cuenta de que el monstruo era yo, y solamente yo, otra vez, y no tengo palabras para describir la pena que aquello me causaba. De modo que se me ocurrió un pequeño truco mental; cuando esto sucedía, en lugar de decir «soy yo» y estallar en sollozos, decía «es él» y salía corriendo.

En aquellos primeros tiempos, y sobre todo cuando ya pude acceder a la planta principal, quemaba la vela por ambos cabos a la vez, y, salvo cuando el hambre me obligaba a arrojarme al arroyo en busca de algo que roer, utilizaba la mayor parte de las horas nocturnas en mis lecturas y mis recorridos por la librería, mientras que las horas del día las pasaba en su mayor parte pegado al Globo o al Balcón, no fuera a perderme algo de lo que ocurría en la librería. En dos ocasiones me sucedió que, de puro cansancio, quedé dormido encima de un libro, y ambas veces me desperté del susto, al oír la llave en la cerradura de la puerta principal -Norman abría la tienda-, para tirarme de cabeza al Cubil de la Rata en un santiamén. Y otra ocasión, dando cabezadas en mi puesto de vigía, casi me caigo del Globo.

Desde el Globo, unas semanas antes, atisbé a Norman por primera vez. No completo, sin embargo: sólo la…

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Por Bibliotecario

Portada de Los pilares de la Tierra– He comido un bollo.

– ¿Le has contado a Alfred todo esto?

– Todavía no. Tengo que hacerlo ahora.

– Dile que se ande con ojo.

– Que se ande con ojo -repitió la niña- ¿Debo decirle eso antes o después de que le cuente lo del hombre que robó nuestro cerdo?

– Después -respondió Tom. Poco importaba, en definitiva, pero Martha quería una respuesta firme. Con una sonrisa, añadió-: Eres una chica muy lista. Ya puedes irte.

– Me gusta este juego -dijo ella. Saltó ágilmente la zanja y echó a correr hacia la ciudad. Tom la siguió con la mirada con una mezcla de cariño y enfado. Él y Agnes habían trabajado de firme para ganar dinero y alimentar a sus hijos, y estaba dispuesto incluso a matar para recuperar lo que les habían robado.

Quizá el ladrón también estuviera dispuesto a hacerlo. Los proscritos estaban fuera de la ley, como su propio nombre indicaba. Vivían en un ambiente extraordinariamente violento, y ésa no debía de ser la primera vez que Faramond Openmouth tropezaba con una de sus víctimas. Era peligroso, desde luego.

La luz del día comenzó a desvanecerse con sorprendente rapidez, como a veces ocurría en las lluviosas tardes otoñales. Tom empezó a preocuparse por si sería capaz de reconocer al ladrón bajo aquella lluvia. A medida que anochecía entraba y salía menos gente de la ciudad, ya que la mayoría se había ido con tiempo suficiente para llegar a sus aldeas al anochecer. Las velas y linternas empezaron a parpadear en las casas de la parte alta y en las chozas de los barrios pobres. Tom comenzó a preguntarse con pesimismo si después de todo el ladrón no habría decidido pasar la noche en la ciudad. Quizá tuviera en ella amigos tan deshonestos como él que lo acogerían aun a sabiendas de que era un proscrito. Tal vez….

Y entonces divisó una figura embozada con una bufanda.

Avanzaba por el puente de madera acompañado de otros dos hombres. Tom pensó de pronto que era posible que los dos cómplices del ladrón, el calvo y el hombre del sombrero verde, hubieran ido con él a Salisbury. No los había visto en la ciudad, pero podían haberse separado por un tiempo para reunirse en el momento de emprender el camino de regreso. Tom masculló un juramento, ya que no creía que pudiera enfrentarse a tres hombres, pero el grupo se separó a medida que se acercaba, y Tom se sintió aliviado al advertir que no iban juntos. Los dos primeros eran padre e hijo, dos campesinos morenos, de ojos muy juntos y nariz aguileña. Cogieron el camino de Portway seguidos por el hombre de la bufanda.

Los pilares de la Tierra. Ken Follett. Plaza & Janes, Barcelona, 2003.

¿Después de leer la página 69 de éste libro te animarías a leerlo entero? Si ya has leido el libro ¿qué te pareció?

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