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Archive for 30 abril 2009

Mr Pleasant x The Kinks

El viernes, música.

…el toque descarado e irreverente de “The Kinks” con chistera incluida, desde los modernísimos años 60…

😉

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arbol-6

DESCARGAR EN PDF EL Nº 14 DE LAS HOJAS DEL ÁRBOL DE LA POESÍA.

(IMPRIMIR A DOBLE CARA Y DOBLAR POR LA MITAD)

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Mírame

por rxna

Un lugar especial para lo pequeños de la casa. Un “cuentacuentos” interactivo que además de leerles cuentos te permite introducirlos en el mundo de las nuevas tecnologías.

http://www.cuentosinteractivos.org/

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El libro que estamos leyendo actualmente en el Club de Lectura es “La balada del abuelo Palancas”, de Félix Grande. La próxima reunión es el 27 de mayo.

labaladadelabuelopalancasFélix Grande ha escrito un libro de memorias en sentido estricto. En él aflora la memoria privada, los recuerdos familiares de sus antepasados más cercanos, partiendo de ese prodigio de sentido común, fuerza y ternura que es el Abuelo Palancas, hasta su propia vida. Pero en esta balada hay algo más. Hay un retrato de la sociedad española de principios de siglo, donde la mayoría de la población vivía en un entorno rural y en un contexto marcado por la asfixia económica de una economía casi exclusivamente agrícola y ganadera. También retrata una sociedad zarandeada los vaivenes políticos de ese siglo convulso y canalla y a unos habitantes afectados por un abrumador analfabetismo. En ese sentido la historia del Abuelo Palancas es universal y común a la de muchos de nuestros patrios antepasados, aunque algunos intenten ahora renegar veladamente de nuestro pasado rural, paupérrimo e iletrado. Las historias que encierran este libro me han retrotraído inevitablemente a las que me contaba mi abuela en mi niñez, historias que yo escuchaba con la fascinación de un crío al que se le desvelan los grandes secretos de la humanidad a través de personajes lejanos, con costumbres y cauces de expresión tan diferentes a la de los primeros niños de la democracia española, pero que sin embargo no carecían de cierto lirismo rústico, un lirismo que Félix Grande consigue aprehender durante todo el relato. El lenguaje de los tomelloseros de la primera mitad del siglo está reflejado con todas sus impurezas, con su acento pretérito, con sus jergas rurales y sus giros propios, pero sin escapara a ese tonillo épico o a esos razonamientos simples en apariencia y expresados con cierto engolamiento propio del sabio popular, que nos recuerda en muchas ocasiones a las disertaciones y máximas del buen Sancho Panza.

Pero en la balada hay más notas. Está la conciencia social y política, la descripción del enrarecido ambiente prebélico, la vivencia de la confrontación civil, la amargura de la postguerra, azuzada por el revanchismo del vencedor. Todo visto a través de las vivencias de esta sencilla familia a lo largo de tres generaciones, narrado con emotividad y píldoras de humor y amargura a la limón. Es inevitable reír con las anécdotas que nos cuenta Grande, con esas cosas de los pueblos que compendian picardías que ahora se nos antojan de una inocencia propias de una época en que la inquina humana estaba matizada por candidez de un mundo en gestación. También hay lugar para la emoción por la afloración de un amor filial expresado con tosquedad, pero de manera limpia y sincera. Y por su puesto hay momentos en los que la injusticia social nos revuelven las entrañas. Una coctelera de sentimientos que Félix Grande agita a golpe de recuerdos y que es capaz de transmitir gracias a esa adopción, supongo que espontánea, de un punto de vista de cronista sensible y nostálgico.

He leído algunos artículos del autor, que además es poeta y un gran flamencólogo, pero no se me ocurre mejor compendio de ideas, lírica y música que esta Balada del Abuelo Palancas, un libro que me atrevo de calificar de imprescindible, por lo menos en mi pequeño bagaje literario y también vital.

Texto: Daniel Vega

Fragmento ( pag. 22-24)

…Muchos años atrás, cuando la Anselma y él eran novios y hacían cuentas para su boda, tuvieron un disgusto y se mandaron mutuamente a la mierda. <<¡Urre a la mierda!, dijo la Anselma, precipitada por la sinceridad y con toda la boca. <<¡En la mierda te quedas tú!>>, respondió el novio, con el mismo lenguaje castellano. A la noche siguiente, el mozo que más tarde sería mi abuelo, todavía reventando por una pena disfrazada de indignación, llegó hasta la ventana del dormitorio de la Anselma con un amigo que sabía rascar la guitarra, le pidió al concertista que le rasguease unos compases de la seguidilla manchega y le voceó a la ventana de su novia una copla que él mismo había sacado de su don literario y de las simas de su ira:

¡Quédate con tus tetas

y con tus ancas!

¡No verás por tu puerta

a otro Palancas!

y, tras aguardar durante unos minutos interminables una reconciliación que la Anselma no estaba dispuesta a otorgar con tanta mansedumbre, blasfemó con la cara pegada a la ventana para que quedara bien claro que no se hallaba satisfecho, y se fue a grandes zancadas, como pegándole un portazo a la noche y un puntapié a su propio destino, seguido por el concertista, que lo llamaba atónito, y casi arrastrando su guitarrillo por el suelo…

Pasaron cuatro o cinco semanas infinitas durante las cuales el novio debió de sufrir más que en todos los años juntos que llevaba vividos; comprendió que a las mujeres no hay quien las entienda ni a los hombres tampoco, supo que hay oportunidades en la vida para aprender que el orgullo tiene su sitio y la súplica el suyo, y resolvió implorarle a la Anselma que viviese con él hasta la muerte; le dio a su ruego la forma de una asadura recién comprada en la carnicería de los Paulones, una asadura fresca que todavía chorreaba sangre y que olía a gloria y que le sirvieron envuelta en buen papel de estraza, para que no calase. Con su regalo bajo el brazo caminó hasta la calle en que vivía su novia. Conforme se acercaba a la casa, el espectáculo asombroso de un hombre parado en la esquina le iba despertando el terror de que la Anselma no quisiera vivir y envejecer con él, y entonces recibió desde las páginas de su destino la noticia de que había llegado la hora de actuar con acierto y con resolución. Se aproximó al intruso, al que pudo verla la jeta porque estaba debajo del farol de la esquina: <<¿Y tú qué haces aquí?>>. El intruso le contestó con una información que no le hizo gracia ninguna: <<¡Pos qué quieres que haga. Pos rondando!>>. Ecuánime, Palancas quiso saber un poco más: <<Y a quién estás rondando, si es que se pue saber…>>. El otro pronunció las palabras de su desastre: <<¡A la Anselma! ¡Qué pasa!>>. Cuando las cosas están claras, las palabras estorban. Ya no había nada más que discutir. Palancas agarró el paquete de la asadura con la mano derecha, tomó distancia con el brazo y le aplastó el paquete sobre la cara al infeliz, como un disparo de entrañas de cabrito, de manera tan franca, que el otro se cayó de culo y dio dos vueltas en el suelo. El caído se levantó dispuesto a disputarle la Anselma al Palancas, pero tuvo el descuido de pasarse las manos por la cara y a la luz del farol comprobar que estaban coloradas, y creyó que el porrazo le había roto algo en su propia cabeza y que la sangre de la asadura era su propia sangre, de modo que salió corriendo aconsejado por su miedo a morir desangrado, y gritando: <<¡Que me has matao, que me has matao, Palancas; coño, que me has matao…!. Y así fue cómo la Anselma, tras cuatro o cinco semanas de desesperación, salió a su puerta y pronunció las palabras de reconciliación que le temblaban en los labios: <<Anda que cómo eres… No ties tú delito ni na…>>. Y para reforzar su promesa de amor eterno recogió del suelo la asadura, llamó a su madre (<<Limpie usté esta asadura, madre, que tie una poca tierra>>), y le dijo a su novio, mirándolo con amor absoluto: <<¡No eres borde ni na… La Virgen!>>.

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BIBLIOCINE. MAYO 2009

Películas que proyectará la Biblioteca Municipal  durante el mes de mayo en el Salón de Actos de la Casa de Cultura de Campo de Criptana todos los jueves a las 20:00 horas, la entrada es gratuita.

7 DE MAYO. COMETAS EN EL CIELO

En un país dividido al borde de la guerra civil, dos niños, Amir (Zekiria Ebrahimi) y Hassan (Ahmad Khan Mahmoodzada), están a punto de separarse para siempre. Numerosas cometas, que participan en un torneo infantil, se cruzan en el intenso azul del cielo de Kabul. Pero después de ganar el torneo, la traición de un niño atemorizado pondrá en marcha los mecanismos de una catástrofe. Ahora, después de 20 años viviendo en Estados Unidos, Amir (Khalid Abdalla) regresa a Afganistán, a pesar del peligro que supone el implacable gobierno de los talibanes, dispuesto a enfrentarse con los oscuros secretos que le persiguen y a reparar el daño que hizo.

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14 DE MAYO. LOS FALSIFICADORES

“Los falsificadores” relata la verdadera historia de Salomon Sorowitsch, insigne falsificador y bohemio. Tras su confinamiento en un campo de concentración alemán en 1944, aceptó colaborar con los nazis en la mayor operación de falsificación de billetes de la Historia, con la que se pretendía contribuir a la financiación de la guerra. Durante los últimos años del conflicto, cuando el Reich veía cercano su final, las autoridades decidieron imprimir sus propios billetes en las divisas de sus principales enemigos. Con aquel dinero falso pretendían anegar las economías de los países rivales y al tiempo llenar sus propias arcas, vacías por la guerra. En el campo de concentración de Sachsenhausen, dos barracones fueron aislados del resto de las instalaciones y del mundo exterior para ser transformados en perfectos talleres de falsificación. Así nació la denominada Operación Bernhard.

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21 DE MAYO. ELIZABETH: LA EDAD DE ORO

La reina Elizabeth I de Inglaterra (Cate Blanchett) debe enfrentarse a la traición en el seno de su familia y a sangrientas tentativas de apoderarse de su trono. Elizabeth es consciente del cambio religioso iniciado en el siglo XVI en Europa, y el poderoso rey español Felipe II (Jordi Mollà) está decidido a restaurar el catolicismo en Inglaterra con la ayuda de su ejército y su invicta armada. Mientras la reina estudia cuál es su mejor opción en el extranjero, su consejero de confianza, sir Francis Walsingham (Geoffrey Rush), sigue manipulando a la Corte con maestría y trabajando para consolidar la monarquía absoluta. Gracias a su complicada red de espías, Walsingham descubre un complot de asesinato para hacerse con el trono. Al desenmascarar a los traidores, entre los que parece estar la prima de Elizabeth, María Estuardo (Samantha Morton), el fiel consejero no sabe que acaba de dar comienzo al declive de Inglaterra.

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28 DE MAYO. LAS VÍRGENES SUICIDAS

En un barrio residencial de Estados Unidos, a mediados de los setenta, pocas cosas pueden turbar la tranquila armonía de la familia Lisbon. Las cinco hermosas hermanas se han convertido en el secreto objeto de deseo de los chicos, que suspiran por ellas cada vez que ven sus melenas rubias al viento. Sin embargo algo hace que todo este paraíso cambie cuando Cecilia, la menor de las hermanas, se suicide a los doce años de edad. ¿Cómo puede convivir la belleza en estado puro con una macabra historia adolescente? Ésta es la pregunta que persigue a uno de aquellos adolescentes que ya en su madurez no ha podido borrar de la mente los sucesos que ocurrieron veinte años antes.

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Cuento “E”

por rxna

Esteban estaba ensimismado en el estudio. Eduviges entró exaltada.
-Estoy enferma!- exclamó.
Efectivamente escupía excrementos.
Esteban embotado eludió expedirse. Ella exhortó enojada.
-Escúchame! estoy experimentado endemoniados espasmos estomacales.
-Es el espárrago -estipuló él- Estaba envenenado, evidentemente.
-Estúpido! Estabas enterado!.
-Estás equivocada.
Eduviges eructó estrepitosamente.
-Estás esparciendo estiercol en el eter
Esteban escudriñó el entorno. Estaba enteramente embadurnado en el escatológico elemento.
-Esteban! envíame al especialista en enteorología.
El entró en erección
-En este estado eres en extremo excitante -explicó.
Eduviges espectoró en el enduido.
-Eso, eso!- enfervorizó él.
Ella expelió el esófago. Enseguida expiró.
Entonces él eyaculó.

Leo Masliah

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La revolución

cuentos

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