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Archive for 15/03/08

Bienestar

Por Bibliotecario

“Qué bien se está cuando se está bien”.

Francisco Rabal en la película “Pajarico”

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“La tetería del oso malayo” de David Rubín

Por Escribiente

la teteria

Conocí el primer trabajo recopilatorio de David Rubín por casualidad ya que me llegó a través de un “amigo invisible” cuando uno está convencido a estas alturas de que los regalos que habitualmente se reciben en estas exaltaciones de la amistad sirven para perderse en algún oscuro cajón o para comprobar el ruido que hacen al romperse (si tienes la suerte de que el regalo no es irrompible). Cuando los fragmentos son reciclables puedes sentirte doblemente afortunado.

La lectura de “El circo del desaliento”, titulo del primer álbum de David Rubín, resultó una grata sorpresa por lo que esperé impacientemente la publicación de su nuevo trabajo: “La tetería del oso malayo”. En esta ocasión el autor vuelve a recopilar historias cortas publicadas con anterioridad en diferentes medios, adaptadas y redibujadas en algún caso para la ocasión, junto a un par de historias inéditas. En Entrecomics, blog sobre comic imprescindible si quieres estar informado de todas las novedades y noticias sobre el noveno arte, ya han comentado esta obra y de allí es este extracto:

“(…) Los parroquianos de la tetería son personajes torturados por sus sentimientos. Llevados al extremo por amor, rabia, miedo u odio. Se encuentran en un cruce de caminos existencial del que no encuentran salida. Héroes llenos de rabia, amantes llenos de pasión o frustrados, hombres rotos o confusos. No hay pié a las medias tintas, lo que sea menos indiferentes y contemplativos.

La obra se estructura en varios relatos cortos y una historia más larga, “Las cosas que terminan por romperse”. David Rubín es un arduo defensor del relato corto. No sólo eso, sino que tanto en esta obra como en “El circo del desaliento”, nos ha demostrado que se mueve en este formato como pez en el agua. No descubro nada si os digo que consigue expresar mucho y de manera muy brillante en pocas páginas. Por lo que respecta a la historia larga de esta obra (“Las cosas terminan por romperse”), se nos muestra un David Rubín algo diferente. En este formato más largo pierde intensidad y fuerza, no se trata de una mala historia ni mucho menos. Quizás el brillo con el que nos deslumbra en los relatos cortos oscurece esta historia más larga. Pero estamos lejos del desánimo ya que esto nos da un margen para que el autor nos sorprenda de nuevo en el futuro. Referente a esta historia larga os recomiendo que leáis este post en el blog de Rubín para entender el proceso de creación de la misma. Tomadlo como un anexo de lujo y que ayuda a matizar algunas de las observaciones que os apuntaba (…)”

Por último, para aquellos que alguna vez hayáis pedido a algún escritor una dedicatoria para luego comprobar que se parece bastante a una receta médica, pasaros por aquí para ver como se las gasta este “escritorzuelo”, “garabatero” y “espartano del lápiz”, con sus seguidores.

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In memoriam

Por Bibliotecario

el gato

Hace una semana se me volvió a subir el gato al teclado mientras escribía un post para este blog, poco después, el pobre animal moriría a manos de una infame niña llamada Curiosidad, como también comentamos aquí. Se, queridos parroquianos, que todos lamentáis la muerte de nuestro simpático gatito que estaba con nosotros desde aquellos tiempos en lo que en este blog sólo estábamos tres y el gato. Pero pensad que ahora está en un mundo mejor y que no tendrá que ver la llegada del Apocalipsis el próximo lunes en forma de post de Semana Santa.

Antes de dejarnos, el gato tuvo a bien darnos la clave para poder leer sus prácticas de mecanografía dándoles un sentido.

La cifra usada en el mensaje se llama Atbash, es una forma tradicional de cifra de sustitución hebrea, aquí os dejo la explicación que hace de la misma Simon Singh en su libro “Los códigos secretos”:

« Consiste en tomar cada letra, anotar el número de lugares en que está con respecto al principio del alfabeto y sustituirla por la letra que se halla a un mismo número de lugares con respecto al final del alfabeto. En castellano esto significaría que la a, que está al principio del alfabeto, sería reemplazada por la Z, que está al final del alfabeto.

El termino mismo, atbash, sugiere la sustitución que describe, porque consta de la primera letra del alfabeto hebreo, aleph, seguida de la última letra, taw, y luego la segunda letra, beth, seguida de la segunda empezando por el final, shin. Un ejemplo de atbash aparece en Jeremías 25:26 y 51:41, donde Babel es reemplazado por la palabra Sheshach; la primera letra de Babel es beth, la segunda letra del alfabeto hebreo, que es reemplazada por shin, la segunda empezando por el final; la segunda letra de Babel es también beth, por lo que es asimismo reemplazada por shin; y la última letra de Babel es lamed, la doceava letra del alfabeto hebreo, que es reemplazada por kaph, la doceava empezando por el final.

Probablemente, la intención al utilizar atbash y otras cifras bíblicas similares era añadir misterio, más que ocultar el significado.»

Por cierto, me he comprado otro gato, je, je, je

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