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Archive for 13/02/08

Ernest Rutherford

Por Bibliotecario

Dicen que en la vida, como en la ciencia, hay personas que han llegado a la cima de una pirámide y se han hecho famosas y conocidas. En muchos casos, sin embargo, no lo han conseguido solas: ha sido también gracias a otras que no son tan conocidas pero sin las cuales, las primeras no hubieran llegado a dicha cima. Rutherford fue uno de esos encumbrados, pero la característica que le distinguió del resto es que, a su vez, creó muchas pirámides. Y de Rutherford hablaremos en nuestra historia de hoy.

Nacido en Nueva Zelanda, en 1871, fue hijo de un granjero y mecánico y de una madre maestra que siempre quisieron que sus hijos estuvieran formados. De estudiante alcanzó las máximas notas en latín, francés y física. Fue un destacado miembro de la Sociedad Dialéctica, que era un club estudiantil de debates, y del equipo de rugby. Gracias a sus buenas notas consiguió una beca (la única que daban cada año en su universidad) para hacer un máster que duraba un año en el que tenía que hacer un trabajo de investigación.

Más tarde entró a trabajar con el profesor J.J. Thomson, quien le puso a trabajar en la detección de corrientes eléctricas de alta frecuencia utilizando un aparatito que había inventado durante el máster. Consiguió detectar ondas electromagnéticas emitidas a una distancia de 400 metros. Thomson le convenció de que se dedicara a cosas más profundas en la física. Guglielmo Marconi debería estar muy agradecido a este último; pues de no ser así se le hubiera adelantado a buen seguro.

Con 27 años encontró trabajo estable en un laboratorio magníficamente equipado. Descubrió que la radiactividad no era otra cosa que la descomposición de ciertos núcleos pesados. Pronto encontró la ley que regía dicho comportamiento. Propuso que era un cambio interno en los átomos radiactivos y ese cambio liberaba energía. Tenéis que pensar que era una idea revolucionaria: los químicos tenían asumida la indestructibilidad de la materia y esta idea la dejaba sin validez. Hasta Pierre Curie tardó dos años en aceptarla. (más…)

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Galaxia espiral M74

Por Bibliotecario

Galaxia espiral m74

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Por Bibliotecario

la venganza de la Tierra«Casi puedo oír decir al lector: “¿Cómo? ¿Otro libro sobre el calentamiento global? ¿Acaso no hay ya bastantes?”» observa con humor James Lovelock en “La venganza de la Tierra”. Y verdaderamente son muchos los libros que tratan de mover conciencias haciéndonos ver que los daños que hemos infringido a nuestro planeta se han vuelto contra nosotros y que sus consecuencias comienzan ya a manifestarse.

James Lovelock es un reputado científico que en la década de los setenta desarrolló la denominada Hipótesis Gaia según la cual la totalidad de nuestro planeta, con todos sus componentes vivos e inertes, forma una especie de entidad viva donde las aportaciones de cada elemento son necesarias para el correcto funcionamiento del conjunto. Y ese correcto funcionamiento tiene una única finalidad: permitir la existencia en las mejores condiciones de las distintas formas de vida que alberga. Esta teoría, que sólo ahora comienza a aceptarse por la mayor parte de la comunidad científica, implica una visión de la Tierra distinta a la de un almacén de recursos al servicio del hombre que éste puede expoliar impunemente, sino como un todo equilibrado en donde el ser humano no es más que una parte infinitesimal que no se debe arrogar la potestad de emprender acciones que amenacen el equilibrio que permite la vida de todas las especies. (más…)

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Opera “Norma” de Bellini

Por Bibliotecario

Recomendación para caminantes, en estos tiempos tan revueltos…

…Año 50 a. C. Toda la Galia está ocupada… Es de noche y brilla la luna en el bosque sagrado en donde se reúnen los druidas. Ante el deseo de los galos de alzarse contra el yugo romano, la sacerdotisa y vidente Norma intenta calmar sus ánimos, pues está escrito en el cielo que Roma ha de caer, pero no por ahora ni por mano de los galos. Invoca entonces a la luna, la Casta Diosa, mientras comienza a recoger el muérdago sagrado y todos se postran…

LETRA:

Norma: Casta Diva, che inargenti // queste sacre antiche piante, // a noi volgi il bel sembiante // senza nube e senza vel.
Oroveso y Coro: Casta Diva, che inargenti // queste sacre antiche piante, // a noi volgi il bel sembiante // senza nube e senza vel!
Norma: Tempra, o Diva, // tempra tu de’ cori ardenti, // tempra ancora lo zelo audace. // Spargi in terra quella pace // che regnar tu fai nel ciel.
Oroveso y Coro: Diva, spargi in terra // quella pace che regnar // tu fai nel ciel.

TRADUCCIÓN AL CASTELLANO:

Norma: Casta Diosa, que plateas // estas ancestrales plantas sagradas, // vuelve a nosotros tu hermoso rostro // sin nubes ni velos.
Oroveso y Coro: Casta Diosa, que plateas // estas ancestrales plantas sagradas, // vuelve a nosotros tu hermoso rostro // sin nubes ni velos.
Norma: Templa, oh Diosa, // templa tú los corazones ardientes, // templa aún el celo audaz. // Derrama sobre la tierra aquella paz // que haces reinar en el cielo.
Oroveso y Coro: Diosa, derrama sobre la tierra // aquella paz que haces // reinar en el cielo.

Opera Norma, de Bellini.

[Ver+Escuchar] http://www.youtube.com/watch?v=SCzsFIIsWuo


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