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Archive for 28 febrero 2008

Por Escribiente

Ice Heaven mini

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El secuestro del pequeño David Goldberg en el pueblecito de Ice Haven es la excusa argumental que usa Clowes para construir una magistral y compleja reflexión sobre el ser humano, sus motivaciones y la creación. Orquestada a través de multitud de personajes a los que vamos acercándonos de forma aislada, con pequeñas apariciones de apenas dos páginas en las que levemente accedemos a la realidad, Ice Haven va creándose sobre sí misma, a modo de puzzle que va definiendo la forma que esconde a medida que colocamos cada pieza, pero logrando que cada una de ellas mantenga su invidualidad. Una exquisitez de tantas capas como el lector quiera desgranar, en la que cada historia individual es un análisis cruel y certero de las verdaderas razones y miserias que mueven al ser humano, y que adquiere, pasmosamente una unidad final, en apariencia intrascendente.

Para el aficionado a la historieta, leer Ice Haven es todo un reto, un ejercicio monumental de análisis y estudio sobre las intrincadas y sutiles variedades narrativas que Clowes va incorporando a cada paso, a cada página. Pero además, para cualquier lector, es una de las lecturas más estimulantes que servidor pueda recordar en muchísimo tiempo, que permiten tantos niveles de lectura como nuevos acercamientos se hagan a la obra, desde la simple reconstrucción ficticia del famoso crimen de Leopold y Loeb hasta una de las más brillantes deconstrucciones del arte y la creación que haya leído. Sea cuál sea el nivel al que se acceda, el resultado es meritorio.
Una obra magistral para releer continuamente, que asienta a Clowes en el santoral de los mejores y más fundamentales autores de la historia del cómic.

Álvaro Pons en La Cárcel de Papel

Tengo mis dudas sobre la eficacia del método de Marshall McLuhan para decidir la compra o no de un libro pero le doy una oportunidad más con esta página 69 del comic Ice Haven, de Daniel Clowes.

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“La biblioteca de Babel”, de Jorge Luis Borges

Por Bibliotecario

By this art you may contemplate the variation of the 23 letters…

The Anatomy of Melancholy, part. 2, sect, II, men. 1V

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono, se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito… La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono; transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante. (más…)

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Lo puedo decir más alto pero no más claro

Por Bibliotecario

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WH SRGULD HASOLFDU HQ TXH FRQVLVWH HVWH FLIUDGR SHUR VL KDV OOHJDGR D GHVFXEULU HVWH PHQVDMH HV TXH BD OR VDEHV.

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(No se me subió el gato al teclado. ¡Ay, si Julio Cesar levantara la cabeza!)

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Lo inconcebible

Por Bibliotecario

¿Que pasaría si un objeto de fuerza imparable chocara contra un objeto inamovible?

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La arrogancia del poder

Por Bibliotecario

Debate Kennedy-NixonContaba el recientemente desaparecido reportero David Halberstam en su certera crónica sobre el cara a cara que protagonizaron Kennedy y Nixon en la CBS el 26 de septiembre de 1960, que el que fuera secretario de Estado con Harry Truman, Dean Acheson, “no se sintió conmovido por ninguno de los candidatos mientras miraba el debate, que lo hizo sentir viejo. Para él, los dos parecían frías figuras mecánicas que habían logrado, con la ayuda de encuestadores y ejecutivos de marketing, saber hasta el último punto decimal cómo pararse frente a cada asunto”. Prosigue relatando el que fuera Premio Pulitzer que Acheson escribió al ex presidente Truman: “¿No siente, de una extraña manera que, al menos hasta ahora, no hay candidatos humanos en esta campaña? Parecen técnicos hábiles e improbables. Ambos están rodeados de gente inteligente que les ofrecen ingeniosas listas de temas. Sus ideas parecen demasiado calculadas. Estos dos me mataron de aburrimiento”. Son muchos los que todavía piensan que el resultado de un debate entre candidatos electorales es decisivo de cara al veredicto de las urnas. Ahora que de nuevo en nuestro país afrontamos una campaña de elecciones, se vuelve a supervalorar el fin mismo de esos cara a cara. El pasado ejemplo de las presidenciales francesas puede conducirnos a equívocos. Y es que ¿alguien cree realmente que la victoria de Nicolas Sarkozy sobre Ségolène Royal se fraguó en el debate televisado que en días previos a la segunda vuelta ambos dirimieron?
Las campañas de los candidatos conservador y socialista en el país vecino han sido calificadas de modélicas por los expertos. A lo largo de las mismas, tanto Sarkozy como Royal desplegaron un impresionante dispositivo que les permitió llegar en condiciones óptimas a la gran final en su carrera por el Elíseo. Pero ambos ya habían advertido suficientemente al electorado de sus propuestas e intenciones antes de sentarse a la mesa de debate en televisión. Lo de ese día fue más una puesta en escena, una recopilación de conclusiones y, lógicamente, un enfrentamiento dialéctico de posturas entre los candidatos para regocijo de partidarios y detractores de uno y otra. (más…)

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Por Escribiente

Portada-Cosas d’aqui 02Fin de la aventura. Tres revistas en dos años puede parecer poco pero si pensamos que en los siguientes veinte años no se ha hecho nada parecido podremos entender el valor que tienen. ¿Qué ha cambiado? ¿la juventud? ¿la Concejalía de la Juventud? La respuesta también podría ser que “cosas así” no son necesarias.

Descargar “Cosas d’aqui 02” en PDF

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Por Bibliotecario

No es pa�s para viejos - LibroImagínate que abres un libro esperando leer una novela y en su lugar recibes un puñetazo en el estómago. No se me ocurre otra manera de describir No es país para viejos. Tiene forma y aspecto de novela negra y por ella pasa durante un buen trecho. Sin embargo, cuando empieces a sospechar que las cosas no son como deberían será demasiado tarde, y tendrás un puño incrustado en el duodeno. Te sentirás dolorido, confuso y sin respiración, y por mucho que aprecies su autenticidad no habrá nada que te asegure que era realmente necesario.Llewelyn Moss, un veterano de Vietnam que vive con penuria en el Texas fronterizo de los ochenta, descubre mientras caza en el desierto los restos de un tiroteo entre narcos mexicanos. Allí encuentra una maleta con más de dos millones de dólares que cogerá esperando cambiar su vida y la de su mujer. A partir de ahí comenzará un juego del gato y el ratón en el que se sumarán varios personajes. Por un lado Anton Chigurh, un imparable asesino sin escrúpulos que se considera un instrumento del destino. Por el otro el Sheriff Bell, un hombre hecho a la vieja usanza, de valores comunitarios y tradicionales, al que la situación desborda completamente.

No es por su argumento por lo que No es país para viejos se aleja del género, como vemos. Es por lo que hace McCarthy con él. El autor, aparentemente a propósito, echa por tierra a mitad del libro las convenciones básicas de la narratología. La tensión cuidadosamente acumulada en los capítulos previos se fulmina abruptamente cuando el momento cumbre de la novela, de cualquier novela, se despacha a ochenta páginas del final, fuera de campo, y contado como un resumen esquemático. Ahí descubrimos que no estábamos leyendo lo que creíamos. Que las minuciosas descripciones de fugas, planes, tiroteos y emboscadas estaban perfectamente de más. A partir de ahí la novela no ofrece incentivos a sus personajes para seguir adelante, aunque lo hagan, pero el problema es que tampoco ofrece demasiados al lector. (más…)

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