El economista de la conducta Dan Ariely, autor de Las Trampas del Deseo, utiliza ilusiones visuales clásicas y sus propios contraintuitivos, y a menudo impactantes, hallazgos en investigación para mostrarnos cómo no somos tan racionales como creemos al tomar decisiones.
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Fuente: TED
Muy interesante la conferencia. Seguro que a los muy cultivados y racionales lectores de BC 2.0 no les engañan tan facilmente…
…¿tu crees?…
“Century of self” ( el siglo del yo) es un interesante documental ( y ameno) que porfundiza en este tema.
(está fraccionado en 6 partes, la del enlace es la 1 de 6 )
!oh, oh!parece que me he liado… he puesto la última parte del video. Bueno, importa poco. “El siglo del yo: maquinas de felicidad” tecleado en cualquier buscador para verlo desde el principio
Lo digo en tono de broma, evidentemente, pero leyendo un poco, viendo estos documentales, lconsultando varios periódicos, etc. se lo ponemos algo más dificil, incluso podremos llegar a hacer las cosas sabiendo que nos están tomando el pelo. Otras ni eso…
Pero aun así tengo fe: ¡sí creo!
“(…) sabiendo que nos están tomando el pelo”. Y que hay de diferente en eso. De cualquier forma acabamos haciendo aquello que alguien ha planeado que hagamos.
Y pensar que hay gente que se considera libre en su toma de decisiones: libre para fumar, en su modo de vestir, para consumir ( en el más amplio sentido de la palabra), libre para votar; libre para elegir como y donde vivir ( y de elegir el banco que te conceda la hipoteca)…..!que ilusos!
Somos como ovejitas en el rebaño guiadas por el perro pastor, con una gran diferencia… que no somos ovejas.
¿ o sí ?
¿Un poco complejo de ovejita, no? Pues creo que sí somos libres para decidir entre las opciones que se presentan. Lo triste es cuando no se conocen las opciones. Libre para votar… y para no votar (otra opción más, que no se olvide), para fumar o no, para pagar o no una hipoteca (cada uno elige su opción de vida, libremente). Para no escribir…
… y para volver a escribir. Otra cosa sería caer en el error de pensar que puesto que hay que trabajar para sobrevivir ya no se puede ser libre, un problema que me recuerda a “El banquero anarquista” de Pessoa: ¿se puede ser un verdadero anarquista? (En el relato la solución). Pues sí, somos libres para decidir, por supuesto. Lo que pasa es que algunas decisiones son dificiles de tomar…