Por Bibliotecario
Los libros son objetos hechos de papel y tinta con extraños signos que forman palabras. Y con ese simple material los libros hacen magia y quien los lee entra en la mente de otra persona. Son un viaje en el tiempo, muchas veces al fondo del alma, un viaje que podemos hacer sin salir de casa. Los libros son alfombras mágicas, varitas mágicas, máquinas del tiempo, puertas abiertas a la habitación de los secretos. Leer es hacer magia. Pero no todos los libros son así. Hay algunos libros muy importantes y muchos libros sin importancia alguna. Y esa distinción corresponde a cada lector y a nadie más. Me gustaría que hoy, día mundial del libro, cada uno de nosotros hiciéramos la declaración de independencia de nuestro propio criterio y afirmemos nuestra libertad completa para decidir qué leemos sin hacer caso al mercado ni a la industria ni a la publicidad y sin hacer caso, por supuesto, a los que dicen que saben mucho de esto. Cuando un autor escribe un libro, tiene mucho cuidado de lo que opina el lector. Pero, en realidad, cuando un autor publica un libro, quien debe tener cuidado es el lector. Mi regla es evitar el aburrimiento aunque, naturalmente, cada lector tendrá la suya. Leer es siempre elegir lo que se lee. Pero también ocurre muchas veces que cuando se juntan un libro y una cabeza y suena a hueco, no siempre la culpa es del libro así que, amigo lector, haga usted su magia con los libros que usted quiera porque si no, la magia se desvanecerá.
Recuerdo que mi padre leía mucho. Había en casa una biblioteca variada, nutrida, un poco variopinta y extraña y muy a mi alcance. Con aquellos libros jugaba yo cuando era un niño, haciendo toboganes y castillos y laberintos. Y luego, jugaba leyéndolos. Recuerdo a mi madre, en las tardes de sol, leerme poemas que ella componía, poeta secreta, poetisa inmensa. Y a mi hermana, devorando libros y proponiendo en mi casa la compra de las Mil y una Noches y del Decamerón, unos libros de oro que llegaron un día por correo. Y a mi hermano llevándome a las librerías, instruyéndome en las diferencias entre editorial y colección, volumen y tomo. Recuerdo sus libros, justo allí arriba, encima de mi cama, en las estanterías que velaban mis sueños literarios. Un día me regaló un libro que conservo todavía. Había un poema que decía: creemos tener recuerdos, aunque son los recuerdos los que nos tienen a nosotros. Con todo eso en mi infancia, me hice escritor. Con aquellos libros y esas cuatro personas que tanto quiero. Personas y libros… Eso, las personas que usted conoce y los libros que ha leído y va a leer, eso es lo que hace que un día como hoy esté lleno de magia. Si usted tiene un buen libro tiene el asombroso poder de un gran mago, incluso en los días en que no hay ningún motivo para creer en nada.
Juan Carlos Arce
el dia del ibro es muy importante porque se aprende mucho a leer aora todo mundo sabe leer
el dia del ibro es muy importante porque se aprende mucho a leer aora todo mundo sabe leer. en uruguay todos saven leer
el día del libro es importante para el sabe amarlo,quererlo