Por Bibliotecario
En las frías noches del XVIII en las Cortes de Dresde, Alemania, había un conde llamado Hermann Carl von Keyserlingk, embajador ruso, que no podía conciliar el sueño porque padecía de insomnio. Este conde tenía a su servicio al joven (14 años) clavicembalista (el piano no aparecería hasta tiempo después) Johann Gottfrieb Goldberg y al maestro de este, Johann Sebastián Bach y le encomendó a Bach la composición de unas piezas para el teclado de carácter suave que le permitiesen entretener sus noches de insomnio. Así, en 1741, Bach concluyó la composición de lo que el llamaría ‘Aria con diversas variaciones para el clavicémbalo con 2 manuales’ y que el conde rebautizaría con el nombre de ‘Las Variaciones de Goldberg’ ya que era el joven quien las interpretaba noche tras noche. Para pagarle esta partitura el conde le entregó a Bach una copa de oro llena de monedas, también de oro, lo que suponía el salario normal de Bach a lo largo de un año.
Esta es la historia según Johann Nikolaus Forkel, uno de los más conocidos biógrafos de Bach, casi contemporáneo a el, basada en los relatos que le contó Carl Philip Emmanuel Bach.
La otra versión dice que estas variaciones forman parte de uno de los tomos, el relativo al clavicémbalo, de la ‘enciclopedia musical’ que Bach se dedicó a escribir a medida que se iba haciendo mayor. Al parecer, no fue el conde quien le encomendó la tarea de escribir estas variaciones sino que Bach le regaló una copia de la partitura como agradecimiento a las referencias que había dado el conde de el para que fuese elegido Compositor de la Corte de Dresde a finales de 1736. Inició la composición de esta partitura 3 años antes de ser nombrado compositor de la corte y una vez adquirido este cargo detuvo su escritura hasta que espoleado por el talento del joven Goldberg las retomó y completó en 1741. La primera vez que se publicaron estas variaciones se hizo con el nombre original que les había dado Bach y que posteriormente cambiaría a ‘Las Variaciones de Goldberg’ debido a la primera versión de la historia.
De las dos versiones, al parecer la primera es más una leyenda del romanticismo y la segunda la versión real, yo me quedo con la primera, que le viene que ni pintada a esta maravilla.
‘Las Variaciones de Goldberg’ constan de 2 arias, una al principio y otra al final con una serie de 30 variaciones originalmente escritas para clavicémbalo, pero en la actualidad interpretadas profusamente al piano por los grandes pianistas entre los que destaca por su brillantez y virtuosismo Glenn Gould.
El aria que abre la composición marca el tempo y la armonía de la variaciones. Sobre esta aria también se dice que pudo ser compuesta por la esposa de Bach, Anna Magdalena.
Esta obra se puede dividir de dos maneras. La primera es considerarla como una obra en dos parte, constituyendo la primera parte las 15 primeras variaciones y la segunda las 15 restantes. La segunda manera es considerar la obra en grupos de 3 variaciones, siendo siempre la tercera una variación en forma de canon (que según Bach debía ser tocado con uno solo de los teclados del clavicémbalo) excepto la trigésima y última variación que termina en un quodibet. Esta última variación al parecer ‘samplea’ a dos conocidas canciones populares de la época, una de las cuales hablaba de repollos.
En la partitura, Bach marca repeticiones opcionales en el aria y en las variaciones, en los conciertos suelen interpretarse pero no es frecuente encontrarlas en los vinilos y discos de las diversas interpretaciones. Pese a las razones musicales y rítmicas que puedan argumentar los pianistas (Glenn Gould a la cabeza), el principal motivo de esto es porque de interpretar esas repeticiones se doblaría la duración del disco con dos mitades iguales.
Actualmente se opta por interpretar esta obra al piano y los entendidos dicen que si Bach hubiese conocido el piano, esta obra hubiese sido para piano. Personalmente prefiero para verano, otoño e invierno y la noche la interpretación al piano y para primavera la interpretación al clavicémbalo. El sonido del clavicémbalo es el de un piano con las cuerdas mucho menos largas y mucho más tensas, suena mucho más a instrumento de cuerda que el piano y soy de los que opina que el piano debería ser considerado una rama aparte de los tres tipos de instrumentos básicos. La (única) versión que tengo al clavicémbalo, de Christiane Jaccottet, suena una pizca más pausada que las interpretaciones al piano que he oído. Al estar escrita en clave de sol, esta obra obliga a los intérpretes a imprimirle un carácter a cada variación, siendo en este aspecto, Glenn Gould el mejor y más grande interprete y estudioso de esta obra de todos los tiempos junto con Gustav Leonhardt.
Glenn Gould, era todo un personaje, con una técnica impresionante destacó principalmente por las obras que grabó de Johann Sebastian Bach. Profundamente excéntrico, sumergía sus manos en agua veinte minutos antes de los conciertos, también tomaba fármacos de todas clases, se sentaba en una silla mas baja de lo normal y canturrea lo que toca.
Descargar Variaciones Goldberg en MP3 (Glenn Gould, 1981)
Video de Glenn Gould interpretando las Variaciones Goldberg
Mas información en la Wikipedia
Fuente: http://www.geedorah.com
A Glenn Gould como interprete de Bach se lo puede criticar, pero nadie puede negar que es un artista unico. Johann Sebastian Bach el mejor de todos los tiempos